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Enflaquecimiento de la figura paterna
Hemos estado asistiendo a un enflaquecimiento de la figura masculina, desde los movimientos de liberación de las minorías. El hombre blanco heterosexual heredero del sistema patriarcal perdió fuerzas y con eso la figura del padre dentro de la familia.

Estamos ante la fragilidad de la autoridade del padre de “Anabella” que no consigue impedir que la tragedia ocurra.

Sin embargo, es importante señalar que siempre ha existido el abuso y la violencia hacia los niños.

De esa forma, para la efectiva comprensión del fenómeno de la violencia intrafamiliar, es importante considerar los fenómenos histórico sociales y la historia individual que posibilitan el análisis de los patrones de relación dentro de la familia.

El hombre que no se siente respetado en su identidad, del punto de vista simbólico como padre y compañero, reacciona con violencia. La violencia surge como último recurso para rescatar la identidad perdida.

En el caso “Anabella” ( nome fantasia ) , la rabia psicótica e impotencia de la pareja fue el motor de la violencia. ( Ler conto de Beatriz Bratcher adaptado e resumido para o espanhol e postado no Blog anteriormente)

medwt31018El abuso del poder y el pacto del silencio

La psicoanalista Elisabeth Roudinesco dice que “La bestia inmunda no es el animal sino el hombre.”

El hombre es el único animal  capaz de ser agresivo

  con la intención de causar daño y destruir al otro.

 La violencia denuncia la fragilidad o la amenaza de falencia del poder.

El tema de la violencia es de naturaleza multidicisciplinaria pero en esa clase el enfoque será psicosocial, dejando de lado aspectos biofisiológicos también importantes en el enfoque de la violencia.

Enfocaré aquí la violencia, en particular en el segmento de abuso hacia niños y adolescentes.

Comprendo violencia como el uso de la agresividad con el deseo de destruir, ejercer dominio o causar daño a la integridad física y/o emocional del otro(s) o de sí mismo. Esa acción puede ser consciente o emerger en parte inconsciente, pero tiene la intencionalidad como su carácter distintivo.

La violencia es un acto que se instituye en una cultura, y , por tanto, condensa y representa las actitudes de un grupo. Todo acto de violencia del punto de vista de la cultura tiene un carácter expiatorio porque consolida la maldad social.

Según Girard la violencia fundadora libera al grupo de su sentimiento de amenaza interno respecto las agresiones y recriminaciones que abalaban la cohesión grupal.

De este hecho un poder redentor puede ser atribuido a la víctima sacrificial.

La víctima opera una función trascendente entre el bien y el mal.

Sabemos que todo ritual de veneración tiene una dimensión arquetípica pero se inserta en una cultura.

En la Edad Media los místicos alimentaron la fantasía de sacrificar el cuerpo para ofrecérselo a Dios. Los libertinos y Sade , habían elegido el cuerpo como el único lugar del goce oponiéndose al cristianismo que había elegido el alma.

El nombre del Marqués de Sade se vuelve un substantivo en el siglo XIX para designar al enemigo del prójimo, de sí, de la nación.

Durante el Iluminismo se consideraba perverso aquel cuyo instinto se traducía en la bestialidad originaria en el hombre. Era el goce en el mal.

Esa concepción de naturaleza humana estribó los primeros estudios psicoanalíticos en el siglo XIX con la teoría del Instinto de Muerte de Freud. Freud reve en1920 en su artículo “Más allá del principio del placer” su primera formulación del Instinto de Muerte.

Hoy no se considera la perversidad o la maldad intencional como originaria, sino una acción humana en su inserción en la cultura de hacerle daño al otro.

Debemos diferenciar violencia de agresividad como potencialidad arquetípica.

Para Hannah Arendt la violencia “no promueve causas, ni la historia, ni la revolución, ni el progreso, ni el retroceso: pero puede servir para dramatizar quejas y traerlas a la atención pública.”

Según Hannah Arendt, “hay un consenso entre los teóricos de la política de que la violencia no es sino la más flagrante manifestación de poder.[…]

“La política es una lucha por el poder: el último género de poder es la violencia, dijo C. Wright Mills, o sea, “el dominio de los hombres sobre los hombres” en el lenguaje de Max Weber.” 

          Es cuando el poder legítimo pierde la fuerza, cuando el sentido ético se pierde, que se da la violencia, el abuso del poder y el pacto del silencio.

(extraido do Curso que ministrei no V Congresso Latino Americano de Psicologia Junguiana – Curso  Pre Congresso)

Violência e poder

27/07/2009

criança vitimizada 

A palavra sacri-fício significa fazer sagrado. O sacrifício é um ritual social  de fazer  e tornar sagrado. Um membro do grupo é responsabilizado pelas transgressões e esse mesmo elemento será o mediador da salvação através do seu sacrificio.

A violência do sacrifício não apenas produz o sagrado mas também sacraliza a violência. Excluida da sociedade devido ao temor às suas influências negativas, a violência fundadora é ao mesmo tempo venerada por seu aspecto criativo.  O papel da vitima é de operar a função transcendente entre o bem e o mal.  Emerge da indiferenciação grupal e produz  através de seu sacrificio a diferenciação das atitudes do grupo. Ao mesmo tempo que condensa a maldade social como bode expiatório, a vítima transita numa esfera ambígua entre o bem e o mal. Ela nasce da indiferenciação e produz a diferenciação  porque funda a cultura. Ao mesmo tempo que , como bode expiatório a vitima consolida a maldade social, de outro lado, libera o grupo de seu sentimento de ameaça interno em relação às agressões e recriminações constantes que abalavam a coesão grupal. Desse fato um poder redentor atribuido à vitima.

A dinâmica do bode espiatório é conhecida de todos nós. É o que Girard chama de vítima sacrificial. Pensamos de maneira equivocada sobre a violência como um epifenômeno do poder. É quando o poder legítimo perdeu a sua força, quando o sentido ético se perdeu , que ocorre a violência, o abuso do poder e o pacto do silêncio.